jueves, enero 05, 2006

Lamento por una Estrella II - Retorno al cielo

Uff, hace días que no escribo nada “en mi línea” y el cuaderno empieza a llamarme a gritos para que maltrate un poco sus hojas. Bueno, a lo mejor soy yo la que le echa de menos a él, pero el sujeto y el complemento directo poco importan. “Tanto monta, monta tanto,” ¿no?
En esta ocasión os traigo el desenlace del Lamento por una Estrella. La estrella que cayó del cielo y, en cierto momento se vio incapaz de subir… ¿la recordáis? Bueno, pues aquí la tenéis de nuevo. Espero que os guste.


Aunque ella lo deseara, aquel no era su fin. Su existencia era casi nula, pero seguía viva. Sin fuerzas, no podía hacer nada que no fuera esperar. Ni siquiera la propia Estrella sabía lo que estaba esperando, sólo que iba a llegar… Su muerte o su renacer pendían de un hilo muy fino, como sólo puede ser el corazón humano.
Para ella, tirada en medio de la nada, en una ciudad donde nadie tenía tiempo para mirar alrededor, sólo existía un color: el azul que la había acompañado tantas tardes atrás, dándole esperanzas. A veces oía voces provenientes de la propia calle en la que estaba tirada: los coches que se encontraban en un atasco, la risa de un niño o la conversación entre dos amigas que habían decidido ir de compras; todo era catalogado para ella como ruido. El resto del tiempo lo pasaba aletargada esperando, siempre esperando…
Y entonces, en la que sería la noche más bonita para ella, alguien la recogió del suelo. Era un niño, un nuevo ángel bajado del cielo para ayudarla a levantarse. Sin decir una palabra, aquella aparición (pues eso pensó ella que era) sopló su aliento sobre la esquelética Estrella, que se hinchó y comenzó a emitir de nuevo un tenue resplandor. Tras aquello, él desapareció. Ella se quedó levitando, sin saber qué hacer, y miró al cielo. La Luna no estaba, y su ausencia se notaba en un hueco que siempre le quedaba reservado. Durante una fracción de segundo, Estrella pensó en lo bonito que sería estar en el centro de aquel vacío, y se imaginó ocupándolo, captando las miradas de todos aquellos que buscasen a la Reina. Pero, ¿quién iba a confundir una simple estrella con la redonda y blanca Luna? Era una mera ilusión, una fantasía que nunca podría cumplirse.
Mientras estaba allí, sintiendo celos y envidiando a su Señora, no se percató del cambio que se iba operando en el firmamento: amanecía, y la oscuridad de la noche se iba aclarando, abriéndole el paso al resplandeciente Sol. Estrella nunca antes había visto tanto esplendor concentrado en un ser, exceptuando los ojos que aún la arropaban en sueños, y el descubrimiento la llenó de ilusión y curiosidad. Sin darse cuenta, se fue elevando hacia el cielo hasta que notó que el calor comenzaba a abrasarla. Se retiró, pero era demasiado tarde: su corazón había sido tocado por uno de los rayos que el Sol lanzaba aleatoriamente sobre la Tierra. Al instante supo que quería pasar el resto de su vida con aquel astro brillante y compartirlo todo con su amor, mas una nueva tormenta se cernía sobre Estrella, pues el Sol sólo tenía ojos para la Luna, a quien nunca podría tener…
Dolida, Estrella decidió no rendirse. Los días que el Sol brillaba menos, ella subía a hacerle compañía, hasta que una tarde, el cielo estaba tan oscuro que pudo rozarlo y abrazarlo sin quemarse. Inmediatamente, él recuperó su brillo y siguió su camino por el cielo, dejando atrás a una destrozada Estrella con el alma partida en dos. Aún así, la ilusa estrella continuó como hasta entonces, siempre lo más cerca que podía de aquel que le había robado el corazón sin darse cuenta, haciéndose más y más daño a sí misma a medida que pasaban los días y sin poder remediarlo.
Una noche, sus amigas volvieron a bajar del cielo y decidieron llevarse de viaje a Estrella para que así pudiera olvidar aquel astro tan deslumbrante del que no dejaba de hablar. Visitaron otras galaxias en las que ya habían estado anteriormente y reencontraron a viejos amigos, pero ninguno de ellos aceptó realmente a Estrella: no la recordaban, y ella se sintió sola en su burbuja, refugiándose en su interior para que esa soledad no se intensificara. Por eso no pudo apartarle de sus pensamientos en aquel tiempo, y sus compañeras, viendo que el ánimo de Estrella iba a peor, decidieron que era hora de volver.
Cuando de nuevo llegó a la Tierra y amaneció, cuando pudo volver a ver a su amor y regalarle un nuevo abrazo, se le escapó una lágrima que él se apresuró a secar. Los abrazos eran un momento ambiguo para ella, pues ponían el principio y el fin a aquella relación: cuando le abrazaba, le sentía tan lejos y tan cerca al mismo tiempo… era un dolor realmente insoportable y a la vez el momento más feliz de su vida. Por eso lloraba, porque su corazón sabía que era lo máximo con lo que tendría que conformarse, que allí acababa todo.
Sin embargo, aquella vez algo había cambiado. El Sol la apartó ligeramente de su cuerpo y besó sus labios con ternura. “Ya no podía aguantarme más sin hacerlo,” dijo, y la volvió a besar. Después de pasar todo el día juntos, se despidieron y él se marchó. Ella montó en el ascensor para subir a casa y, cuando sus puertas se abrieron al final del corto ascenso, descubrió que no estaba en el octavo piso, sino que se encontraba en el cielo, en el mismo lugar que antes había ocupado la Luna y que ahora tenía una silla con su nombre: estaba en el corazón del Sol.


---De momento, aquí acaba la historia. El Sol está malito y la Estrella y él no han podido verse, pero ella lo lleva en su corazón, y recuerda aquella primera vez con nitidez con tan sólo poner su mano en el pecho y notar los latidos. TQM, mi vida.---

9 Comments:

Blogger oliver said...

weno despues d aber puesto el liston tan alto cn este texto no se muy bien k decir...y eso k se me suelen dar bien estas cosas xo me as dejado sin palabras..xo seguir cntigo d la mano en l cielo y en donde aga falta..t kiero mi estrella..t kiero muxo.
un abrazo d tu niño..
OLIVER

3:49 PM  
Blogger Heiliena said...

Weno killa, llevaba muxo tiempo sin leer nada tuyo y leer esto ha sido una grata sorpresa. Es lo mas bonito que he leido tuyo, x fin has escrito el texto alegre que queria leer. Espero que escribas muxos asi xa q los dmas tmb podamos cmpartir ts alegrias.
M alegro de q brilles junto al sol, te lo merecias.
Mxs besos de una xikitina.

5:20 PM  
Blogger iralow said...

Oyeeee, que vengo de Enigmala, que no "molvidé", que es precioso, y que espero que sigas brillando asi...besote

7:10 PM  
Blogger enigmala said...

Que Boniiiiiiiiiiiiiiiiiito!!!!!!!!
Ves tu?? Después de leer algo tan gonito gonito, parece que toso menos, se me despeja la nariz y el grillito que tengo en la garganta se ha ido por un ratito a dar la tabarra a otra parte.
Eh!!... juraría que la luna acaba de salir de detrás de los nubarrones invernales.
Gracias!!

7:18 PM  
Blogger Brujilla said...

Vaya, parece que este si que ha tenido aceptación... Muchas gracias a todos, como dije el otro día a un amigo, todo lo que escribí lo sentía, si no hubiera sido así, el resultado habría sido muy distinto.
Gracias!!
Qué tal se portaron los reyes? :P

3:48 PM  
Blogger iralow said...

Pos no han traido un principe azul, pero no han estado mal, me han traido una gripe, un fin de semana laaargo solita (me hacia falta) y muchas tazas de caldo y chocolate caliente..

Besitos

8:29 PM  
Blogger SaTiNe said...

Hola guapa. Sincero&puro=Precioso.
Joh, de verdad, que bonito. No tengo palabras. Un besazo.

8:37 AM  
Blogger enigmala said...

Lo siento en el alma, chatina, pero LA LLEVAS, TE HA TOCADO!!...
pásate por mi blog y sabrás qué es lo que tienes que hacer;D

11:46 PM  
Blogger SaTiNe said...

hola brujilla!

HAs sido elegida!

Pasate por mi blog y mira el ultimo post...

:)

PD. jolines... ya veo que iralow se me ha adelantado :( Bueno, que le haremos... un besito guapa.

8:56 AM  

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