Sueño de la noche de Navidad
Esta noche soñé contigo, mi ángel. Soñé que podíamos estar juntos, que no había ningún obstáculo entre nosotros, y fui feliz.
Tus ojos me acompañaron toda la noche por un sinfín de lugares conocidos para mí. Tú, que nunca habías estado allí, que nunca habías visitado el mundo de los sueños conmigo, te dejabas guiar por cada rincón agarrado a mi mano.
En el sueño no existían las dudas: nos queríamos; no importaba nada más. Toda la noche estuviste sonriendo, un gesto en tu cara que no he podido ver con la frecuencia que me hubiera gustado, y me gustaría.
Hemos tenido una historia especial. Un breve pero intenso pasado común que nos ha acercado mucho… y todo comenzó con unas palabras que me cautivaron, un escritor que sabía expresar sus sentimientos fielmente sobre el papel y, más tarde, sobre el teclado de su ordenador. Todo fue tan casual… ¿Habríamos vuelto a hablar si no hubiera sido por mi blog? Los sentimientos fueron tan repentinos… tan rápidos… Cuando miro atrás, aquellos primeros días transcurren como nublados ante mis ojos. ¿Se puede llegar a conocer a una persona en un mes? En ese intervalo, ya lo sabías casi todo de mí. Una vez me dijiste que yo había entrado hasta el fondo de tu corazón; en mi caso ocurrió lo mismo. Deseaba hablar contigo, hallar el consuelo en tus palabras, no podría decirte hasta qué punto lo necesitaba. Parecías tan lejano e inalcanzable allá arriba, en el cielo…
Pues bien, ahora soy una estrella que en su día cayó a
De nuevo, al despertar volvieron las dudas, volví a caminar por el mundo. Mi fría lógica me dice que no vivimos en el cielo, que te olvide… En ese sentido, te he olvidado. Sólo fantaseo con la idea de saber qué hubiera pasado. Y, sin embargo, te quiero. No podría quererte más en toda mi vida, ya te lo dije. Y sabes que no lo digo por decir. Simplemente, todo ha sido demasiado difícil. Ojalá pudiera volver al cielo; allí, todo es mejor y luce más el sol.
El sol… intenté no mencionarlo, pero ha sido imposible. Por algún lado tenía que salir. ¿Una mala jugada del subconsciente? ¿Puede una simple estrella aspirar a tanto? ¿Va el rey de los cielos algún día a fijarse en mí, en una simple plebeya? Sé que la respuesta es que no. Lo sé incluso sin haber mantenido “esa” conversación, pero no puedo evitar soñar.
25/ XII/ 2005

0 Comments:
Publicar un comentario en la entrada
<< Home