jueves, diciembre 29, 2005

Descanso

Necesito desconectar una temporadita, olvidar... Realmente sé que no voy a poder, que no es más que una mera ilusión que en el fondo espero que se cumpla sin tener que hacer mucho esfuerzo por mi parte. Me va a costar no hablar contigo, pero ¿qué otra cosa puedo hacer? ¿Qué puedo hacer cuando las dos únicas personas que podrían hacerme feliz son las que me causan tanto dolor? Hablamos ayer mientras las lágrimas se derramaban por mis mejillas. No podía evitarlo. Su sabor salado llegaba a la comisura de mis labios una y otra vez, sin parar. Y es que no entiendo nada…

Parece que todo vuelve a la normalidad. ¿¿Todo?? ¡¡No, una pequeña estrella se resiste!! (esta última frase es una paranoia que me entró en el coche cuando venía) ¿Por qué me cuesta tanto? Y sin embargo sé que no es más que egoísmo. No me odies por desaparecer un tiempo, no creo que lo merezca. No te veo como un enemigo, pero he notado que el último de mis pilares ha caído. Ahora sólo falto yo. Ángel, estoy perdiendo mi batalla, no sabes cómo; ni siquiera yo lo sé.

En cuanto a ti, mi Sol… no me quedan palabras. Sabes que no es tarde para reparar el “error” del que hablamos el otro día. Persistes en mi corazón por más que quiera desterrarte. Sí, me has hecho mucho daño, y en mis manos estuvo acabar con él, pero no lo hice porque sabía que necesitabas alguien en quien apoyarte. Dicen que soy experta en escuchar a los demás, y tú lo afirmas también. Es algo que me gusta hacer, y en tu caso, estabas tan perdido… ¿Te acercaste a mí por ella? Bueno, eso ya da igual. Yo he puesto todas mis cartas sobre la mesa, el próximo movimiento es tuyo. ¿Quieres hablar? Estoy dispuesta. Sé lo que me vas a decir, o al menos lo sabía hasta la charla del otro día, la del día que te compraste el traje y que yo estaba tan mal (y tu madre te estaba cogiendo los bajos del pantalón). “¿Qué me deparará el futuro? No lo sé…” Y es una incertidumbre que me quema y me consume por dentro. No sé por qué, pero tengo puestas mis esperanzas en el sábado. Ya sabes, el error del cielo es que es un iluso…

¿Por qué escribo todo esto? No sé. De hecho, algunas cosas son tan personales que puede que lo cambie, o que incluso no llegue a publicarlo. Es una forma de ver mi corazón desde fuera, desde otra perspectiva. No necesito más que unos días de reposo. Necesito dormir, aislarme del mundo exterior y cuidarme un poco, o alguien que yo me sé me matará cuando se entere de que he seguido adelgazando (sí, en Navidad… no es imposible).

En fin, no sé qué haré en ese tiempo, así que aprovecho para desearos un feliz año nuevo a todos desde aquí, sólo por si no escribo hasta después de Nochevieja (cosa que, por otra parte, dudo mucho).

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Al final si que ha habido algún que otro cambio, pero no puedo evitar publicarlo. Os mantendré informados de cualquier posible variación en mi estado de ánimo.